No pets.
Para historias tristes, las que han vivido mis mascotas. En este momento no tengo ni una sola, he aquí la razón. A continuación un recuento de las tragedias de mis animales:
Perico sin nombre.
Ni siquiera le pusimos nombre, porque solo duró un día en nuestra casa. Lo acabamos de adquirir, pero no contábamos con la experiencia de cuidar aves. La primera noche (y única) que pasó en casa, lo olvidamos afuera, como hacía demasiado frío, la calefacción de sus plumas no funcionó, así que en la mañana siguiente amaneció sin vida y tieso.
Peces.
Teníamos 3 peces en casa, uno mío, y los otros dos de mis hermanos. Un día mientras yo estaba en la escuela, fumigaron mi casa, a nadie jamás se le ocurrió sacar a los peces. Cuando llegué a mi casa, me disponía a alimentarlos pero para mi sorpresa, estaban los tres flotando en la superficie de la pecera.
Mis conejitos.
De las veces que más he sufrido en la vida fue con mis conejos. Mi papá, mi hermano y yo les hicimos un corral en el patio de mi casa, eran 3 conejos. Todas las noches los metíamos en su jaula, porque las malvadas bestias, los perros de los vecinos, los acechaban. Bastó solo una noche de descuido que los dejamos afuera, para que el desgraciado perro de la vecina, se los cenara. En la mañana rápido salí a buscarlos, como no los vi y encontré manchas de sangre, empezó mi depresión. Tanto era que hasta a mi papá lo culpé de la muerte de mis conejos, en ese momento pensaba que mi papá los quería muertos. Mi sufrimiento era tanto, que al día siguiente mi papá me llevó a la veterinaria a comprarme 2 conejitos bebé. Ya era menos mi dolor. El gusto me duró 3 días, amanecieron muertos con hormigas en su nariz. Hasta este momento, no entiendo que les pasó, en serio a ellos no los olvidé en la noche.
Tobbie
Mi primer perrito, un french. Tenía una vida tan feliz en casa, hasta que al pobre le dio moquillo. Ni el collar de limones que le puso mi mamá lo pudo salvar. Nos fuimos a La Paz y cuando regresamos, ya hasta lo habían enterrado. Algo raro que hizo en vida, fue que se mordió la cola durante días hasta que se la cortó.
Stanly
El perro que mas quise, era un hermoso labrador. Ese si rompió record en el tiempo que pasó con nostros, aguantó 3 semanas. Era un perro muy cariñoso y muy bien portado. Un día no tenía ánimos de nada, no comía ni se paraba. Lo llevamos al veterinario pero en el camino, literal estiró la pata. Lloré como nunca lo hice con otro animal, me fui acariciando su oreja hasta el lugar de su sepelio.
Milán
El último y más reciente, era otro french. El pobrecito un día empezó a vomitar, cosa rara, era el único perro con el que habíamos sido buenos padres, respecto a sus vacunas. Recuerdo que estábamos en medio de un huracán y él estaba muy triste. Cuando se calmó la lluvia, le insistimos a mi papá que lo llevara al veterinario, mi papá decía que ya para qué, que ya estaba "más pa allá que pa acá", pero al fin accedió. Mi perrito regresó con suero en la patita. Pero no resistió la noche, amaneció todo duro de la pancita. Mi hermano y yo le lloramos mucho, estábamos muy tristes. Mi papá estaba enojado por el gasto del suero del día anterior, que al final de cuentas no sirvió para nada.

Triste realidad de las mascotas por Lohamy Salgado💕
ResponderEliminarAsí es la vida Demetria
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